Volver a Opinión
Posición/12 de abril de 2026/Institucionalidad

Acompañar no es callar

Por qué se puede votar a favor de una ley en general y, al mismo tiempo, marcar con claridad lo que está mal.

Acompañar es también proponer, corregir y construir mejores acuerdos.

Responsabilidad institucional no es resignar el deber de mejorar las leyes.

En el debate público suele instalarse una falsa opción: o se acompaña todo o se rechaza todo. Esa lógica binaria empobrece la discusión y, sobre todo, empobrece las leyes. Acompañar un presupuesto o una reforma en general no significa avalar cada artículo ni resignar el deber de mejorar el texto.

La disidencia fundada como herramienta

La disidencia fundada no es un gesto ni una pose: es una herramienta institucional. Permite votar a favor de aquello que da previsibilidad al país y, al mismo tiempo, señalar con precisión —y con propuestas— lo que está mal. Así se corrigieron, por ejemplo, el artículo del título impositivo en la Ley de Modernización Laboral y se planteó la disidencia puntual en el Presupuesto 2026.

Elegir las batallas con inteligencia

Un Congreso que discute y legisla siempre es mejor que uno paralizado. Por eso acompañar con observaciones es, muchas veces, más responsable que el rechazo total: garantiza que el país no quede sin reglas mientras se trabaja para mejorarlas. Eso no significa ceder en los principios; significa elegir las batallas con inteligencia y construir desde el diálogo.

La política se construye desde el diálogo y la coherencia, no desde la confrontación permanente.